Siã Huni Kuin: Un gran lider indígena condenado injustamente en el Amazonas.

EL CASO DE SIÃ HUNI KUIN; CUANDO “LA CEGUERA JUDICIAL” CAUSA EL “AJUSTICIAMIENTO CIEGO” DE UNA GRAN LÍDER INDÍGENA EN EL CORAZÓN DE LA SELVA AMAZÓNICA –

Por Zezé Weiss – Revista Xapuri

Muy cerca del Palacio Rio Branco, en el centro de la capital de Acre, en un lateral de la Plaza Pueblos de la Selva, hay una estatua hecha de arcilla y bronce, a escala natural de Chico Mendes dando la mano a un niño. Allí fue donde un dia me encontré, en charla íntima, a Siã Huni Kuin intercambiando prosa con el gran lider cauchero.

Allí, en la penumbra de una noche calurosa y húmeda, apoyado en una de las muchas palmeras que protegen Chico Mendes de los vientos de la calle, Siã abria su corazón a su amigo, ausente en el espacio físico de este mundo gracias a la acción infalible de bala de un asesino, disparada hace tres décadas por las fuerzas del latifundio:

“Las cosas no andan fáciles, Txai. Nuestros pueblos continúan siendo perseguidos, faltando al respeto a nuestras culturas. Pero sigo luchando, defendiendo nuestra selva. De vez en cuando viajo, incluso fuear de Brasil. ¿Sabias que hoy nos pagan para hablar? ¿Que hago con lo que gano? Lo de siempre, Txai: invierto en nuestra comunidad, allí en Jordão.”

El diálogo de José Osair Sales, nacido en el cauchal Fortaleza, en los barrancos del rio Jordão en Acre, en el año 1964, hijo de Rita Monteiro y del gran cacique y líder principal del pueblo Huni Kuin, Sueiro Cerqueira Sales, ciertamente no fue como decirlo, en linea recta, porque, siguiendo la tradición cultural de los Kaxinawá, el discurso de Siã es siempre elíptico, metafórico. Su contenido, sin embargo, no podría ser más actual.

En el año 2014, el gran líder Siã Huni Kuin que, a finales de los años 1970, junto a otros líderes, luchó por la demarcación de la Tierra Indígena Kaxinawá del Río Jordão y luego por la creación de la cooperativa que, según el antropólogo Marcelo Piedrafita,pasaría de forma colectiva a organizar la producción de caucho y la venta de mercancías en los cauchales de su Tierra Indígena, se embarcó en otro viaje para difundir la cultura de su pueblo en Europa.

En el equipaje de Siã, gran parte de su rica trayectoria de luchas, en parte registrada por el antropólogo Mauro Almeida: “En 1989 había un proyecto para liberar a los caucheros y agricultores en el Alto Juruá de la esclavitud por deudas.Por intermediación de Terri Aquino, los Kaxinawá fueron incluidos. Siã vino a São Paulo para hacer compras con los recursos asignados a los Kaxinawá del Jordão. Juntos, recorrimos las tiendas de la calle 25 de mayo en São Paulo -donde todo es más barato- y Siã filmaba la compra de redes y otras mercancías, que pagaba con el dinero que sacaba de una bolsa. Era el informe financiero para su pueblo – estaba llevando “mercancías” por un precio muchas veces menor que el que era cobrado por los patrones e intermediarios.”

Una situación parecida ocurrió en el año 1993, cuando recibí a Siã en los Estados Unidos para las entrevistas del Reebok Human Rights Award (Premio Reebok de los Derechos Humanos), de las cuales salió como vencedor. Como premiado ciudadano de la selva, Siã dio charlas y aparte de los miles de dólares del premio, ganó algún dinero extra en las Universidades.

Pagado en efectivo, puso los dólares en una bolsa y volvió a Brasil con ellos, sin declarar en la aduana, ese procedimiento de meter la nariz en mochila ajena nunca formó parte de los rituales de su pueblo.

Años más tarde, cuando me lo encontré y le pregunté que había hecho con el dinero del premio, Siã me dijo de la manera más natural del mundo: “Paré en São Paulo, hice compras para llevar a la aldea. Y con el dinero grande compré un cauchal para ampliar nuestra Tierra Indígena.”

En ese viaje de 2014, Siã estuvo en Alemania donde, por invitación del artista plástico Ernesto Neto, dio una charla como invitado especial en la exposición HAUX, HAUX, en el Arp Museum Banhof Rolandseck. De Alemania, siguió para España, donde también dio otra charla en la AYA, Conferencia Internacional del Ayahuasca, bebida sacramental usada hace milenios por los pueblos indígenas de Acre.

Durante esa gira, Siã pasó por Viena, en Austria, y por varias ciudades europeas, realizando ceremonias rituales y dando charlas. Por su trabajo de más de dos meses en el viejo Continente, recibió cerca de cinco mil euros, conforme a los recibos emitidos por todos sus contratantes.

En diciembre de 2014, volvió a Brasil y, como siempre, paró en Rio y en São Paulo. Como de costumbre aguardó, entre amigos y familiares, un vuelo más barato para Acre.

En São Paulo gastó parte de los euros haciendo compras para la aldea antes de volar para casa. Como presidente de la Asociación de los Caucheros Kaxinawá del Rio Jordão (ASKARJ), una de las primeras organizaciones indígenas locales creadas en el Estado de Acre los recursos economizados serían, según Siã, invertidos en la organización que dirige desde 1988.

En el camino entre Rio Branco y Cruzeiro do Sul fue abordado durante una operación de la Policia Federal, en el municipio de Feijó. Durante la revisión los policias encontraron 39 gramos de Cannabis en su maleta, comprados en São Paulo para uso propio, y 4.200 euros no declarados, valor un poco por encima de los 10 mil reales permitidos por ley.

Fue preso, acusado de tráfico internacional de drogas. Suelto por un habeas corpus, desde entonce Siã vive sometido a eses habeas corpus, teniendo que ir mensualmente a Feijó para probar que está dentro del estado de Acre y disponible, al alcance de la justicia. El 19 de marzo de este año, fue condenado en primera instancia a diez años de prisión.

Dada la trayectoria de Siã, que ni es ni nunca ha sido un traficante, y a la coyuntura de su condena, defensores de los derechos indígenas y de las libertades humanas, como el indigenista Jairo Lima, consideran esta sentencia dura, injusta y cuestionable. Alegan que en este, como en tantos otros casos, faltó capacidad de entendimiento por parte de una justicia que, en su tradicional “ceguera”, esgrimió su saña con horizontalidad, imparcial e implacable sobre un ciudadano indígena impotente y vulnerable.

Mientras aguarda el juicio en segunda instancia, el gran líder que dedicó su vida a recaudar recursos para ampliar y consolidar el territorio colectivo do pueblo Huni Kuin, compuesto por tres Tierras Indígenas, con extensión agregada de 107.603 hectáreas, ocupado hoy por poco más de 3,5 mil indígenas, distribuidos en 34 aldeas, en los rios Tarauacá y Jordão, Siã cuenta con el apoyo de amigos que se movilizan en su defensa en Brasil y en todo el mundo.

Según la antropóloga Dedé Maia, lo que pretenden los amigos de Siã no es la excepción de la regla en defensa de un líder indígena. Lo que quieren es que los responsables por la justicia comprendan los meandros sociales, culturales e históricos del ciudadano condenado, para que el caso de Siã deje de hacer parte de esta tenebrosa estadística de los procesos de “ajusticiamiento” que vienen tomando nuestro país al asalto en los últimos tiempos.

Ojalá que los numerosos testimonios sobre la cultura y la vida de Siã, los registros históricos sobre su compromiso inquebrantable con la defensa de los pueblos de la selva, los comprobantes de pago lícitos por sus servicios prestados en Europa, y la intercesión de todos los yuxibus encantados, puedan sensibilizar al juez responsable por el juicio en segunda instancia del Proceso Nº 0500023-55-2014.8.01.0013, que ahora se tramita en la Comarca Criminal de Feijó.

Sólo asi, un gran líder condenado injustamente podrá volver a vivir en paz junto a su pueblo en corazón de la selva.

Zezé Weiss – Periodista Socioambiental.

Tradução: Paulino Pardo, providenciada por Ernesto Neto.

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